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Quiero besarla, pero...

Bogotá, Colombia. K.
Tengo algo que me oprime el pecho desde hace un buen tiempo. Si bien al principio no lo acepté, ahora ando todo el día pensando en ella. Y sí, soy una chica.
Todo comenzó en hace algunos años cuando me trasferí de escuela. En los primeros días me cambiaron de sitio con una chica y le tuve que hablar porque había olvidado mis últiles y necesitaba algo para anotar en mi libreta. El punto es que desde allí nos hicimos amigas.
En ese entonces, yo era hétero. Incluso haía tenido ciertos roces con un par de chicos, llegando a no aceptar a ninguno porque me consideraba una cría (tenía unos 13 y me tomé consciencia que era una agrandada).
Resulta que para el siguiente cambio de sitio nos mandaron atrás. Y conversábamos de muchas cosas.
Tenía una personalidad poco femenina, pero repito: me consideraba una chica a la que solo le gustaban los chicos y aún no sentía nada más por la chica de mi costado. Lo que sí resaltaba de mí era mi aura despreocupada, me la pasaba jugueteando en vez de atender la clase, pero sacaba siempre buenas notas.
Fue un año muy bueno e hice muchas amigas y amigos.
Pasamos de grado.
Me le acercaba a veces para compartir respuestas luego de una práctica o se acercaba para charlas con el grupo en el que me encontraba. Era una amistad genial. Coordinamos para hacer trabajos o para salir a comer hamburguesas. Me senté con ella por un corto periodo, pero me seguía llevando súper y me encantaba poder contar con ella.
Y empecé a dudar.
Pero, fue rara la manera en la que comenzó mi conversión y aceptación a mi condición de bisexual.
Compartía carpeta con otra chica y tenía un sentido del humor increíble. Tanto así que pasarte de mi firma de ser de ahora se lo debo a ella. Nos la pasábamos comiendo o riéndonos en clase, aunque nos sentábamos adelante. Entré en mucha más confianza con ella que con mi otra amiga, pero seguía hablándole.
Entonces, sentí algo extraño cada vez que se me acercaba. Pese a que solo lo hacía de chacota, se hacía la dormida en mi hombro y empezó a quemarme el cuerpo.
Me di cuenta que me gustaba.
Rogué al cielo ue estuviera equivocada, pero nada pasó y a mí me seguía gustando. Lo peor pasó cuando nos cambiaron de sitio, ella se fue con sus otras amigas y yo me sentí fatal aunque lo disimulé muy bien. La relación no fue la misma. Aunque las veces que hablábamos lo hacíamos con la misma confianza... Reducidas ocasiones. No se acercaba a mí para charlar, solo para cosas de escuela. Y me sentía celosa de su mejor amigo, aunque esto se me pasó con el tiempo. Ahora me cae bien ese chico.
Volvamos con la primera chica. Cultivé mi amistad con ella y una chica más (a esta la considero mi solamente mi amiga porque siempre he visto así). Las invitaba a mis reuniones de cumpleaños o a algunas fiestas de conocidos. Mi casa era su casa y viceversa.
Nunca la vi con un chico. Nuestra confianza era grande, pero no le preguntaba sobre eso ni sobr su familia porque a mi no me gustaba que hicieran lo mismo. Ella tenía sus otras amigas y yo igual. La ayudaba a estudiar y le hacía bromas que ya eran propias de la rutina que llevábamos.
El año terminó con la promesa de vernos el próximo.
Me llamó en vacaciones para que le prestara un libro y allí me soltó que ya no iba a estudiar conmigo. Me desencajó totalmente, pero lo acepté y le deseé lo mejor. Prometí hacer lo posible por conservar nuestra amistad.
Y allí me di cuenta que también me gustaba, pero la presión ideológica me hizo nuevamente abandonar la idea.
En ese año ella intimó con otras chicas de su escuela, pero a veces iba a mi casa. Yo la seguía viendo como la madrina de mis futuros hijos y esas cosas... Y en Navidad le di un regalo, incluso.
De manera inconsciente, me perseguía su rostro.
¿Por qué tenía que ser tan buena conmigo?
Desde finales de ese año, combatiendo un poco mi dilema y olvidándolo momentáneamente, salí con un chico. Era muy bueno y esa cosa, pero no sentía nada. Nada. Hacía lo posible, pero en serio... Ni siquiera nos besamos.
Terminé con él con posibles excusas para luego abrir mi mente y aceptar en su totalidad mi bisexualidad. Porque había chicos que me atraían físicamente, pero no me iba por ese lado en ese momento.
Para vacaciones actuales, no me vi con ella... por no decir una vez. Y ya hasta me daba miedo hablarle a la red social, tenía miedo a que se dé cuenta que no era la misma chica rara que consideraba su amiga. Nuestras charlas eran cortas, como para no perder la costumbre. Quedamos en vernos en grupo, pero por una u otra cosa no se pudo.
Ahora me siento fatal, porque si la vuelo a ver sé que voy a cometer una locura. Como besarla o algo peor.
Sé que el "arriésgate" nunca falta, pero si la malogro, nunca más podría recuperar una de sus sonrisas para mí.
Y ese es mi problema.
Gracias a ella me acepté como soy.
Respecto a mi opción sexual, he querido comentarle a alguno de mis amigos para saber qué piensan... Pero la única con la que tengo la confianza necesaria es ella. Y decirle sería... Ya saben.
Uff, he escrito demasiado.
Esperemos que no la vea pronto ¿o sí?

Fecha 15/03/2015 Vistas 783 Acepta opiniones Esta confesión acepta opiniones.

Anónimo

Entiendo tu dilema (lei todo) y yo se que tienes miedo de perderla. Me paso igual, solo que yo tenia sospechas desde pequeña que era lesbiana. Me gusto mi amiga, y finalmente se lo dije. Por un tiempo ella se sintió incomoda, y no me hablo. Pero luego me empezó a hablar, porque una amistad tan fuerte como la que teníamos nunca se pierde. Aun es raro vernos, a pesar de que ya paso un año. Pero hablamos de vez en cuando por las redes. Que no hablemos mucho en parte se debe a mi tambien, ya que empece a tener novias y me separe de todas mis amistades con historia. Yo te aconsejo que sigas a tu instinto. Si te equivocas, debes asumir consecuencias, pero si te corresponde? Es un mundo maravilloso que vale la pena arriesgarse para vivirlo. Todo depende de ti por supuesto, pero te deseo las mejores de las suertes.

Comentario 130417 | 17:32 19/03/2015

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Anónimo

esa amistad ya cambio, la cambiaste tu con tus sentimientos no te sientas culpable es totalmente normal y comprensible uno no elige de quien enamorarse algo que voy con todo esto es que no dejes de decirle lo que sientes por temor de perderla tiene razón la chica de aquí arriba la amistad de verdad nunca se pierde, anda y sacarte eso que traes dentro que es algo hermoso y no habría porque avergonzarse de ello oye soy hombre lo digo porque tal vez es este haga saber que perspectiva hay desde el otro lado saludos y te deseo lo mejor preciosa

Comentario 130540 | 19:08 21/03/2015

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