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Romántica

Desde muy joven fui una romántica empedernida. De esas chicas que sueñan con un amor de novela, o un príncipe azul. Para contarles un poco mi pasado, en primaria, me caractericé por ser de las primeras en la clase, con un comportamiento y notas excepcionales. Un poco más adolescente, seguía siendo buena alumna aunque un poco más relajada, mis pasiones eran las matemáticas y el español. Enamorada de un romance de novela, siempre en espera de mi príncipe azul, de ese amor que te eclipsa y crees que lo es todo. Con 15 años, sin haber experimentado más que un inocente beso en cuanto al amor se refiere, y con un "novio" el cual no era compatible en lo absoluto, tomé la decisión de solamente dedicarme a mis amigos, estudios y familia. Siempre fui muy cuidadosa de no cometer errores, al ser la más pequeña de 3 hermanos, crecí viendo a mis padres luchar contra los obstáculos de la vida y los problemas comunes en un hogar (dinero, peleas de hermanos, salud), por lo que me volví un tanto perfeccionista y con el objetivo claro de no ocasionar problemas.
Sin ser extremadamente bonita, tampoco pasaba desapercibida, lo que hizo que fuera muy segura y confiada de mi misma.
Entonces a mis escasos 15 años, llegó esa noche, cuando no tenía idea que mi vida iba a tomar un giro de 180°. Sentada al frente de mi computadora, chateando con mi lista de amigos, recibo el mensaje de un chico interesado en hablarme y preguntando si lo conocía, solamente colocó sus iniciales. Sin saber muy bien de quien se trataba, le pregunté con poco interés quién era, al decirme su nombre no lo podía creer. Se trataba de uno de los chicos más guapos de la escuela, que para mí significaba en ese entonces a mi corta edad y experiencia el principio de mi propio cuento de hadas, donde yo sería la hermosa princesa y él mi valiente príncipe.
El inicio de esta historia de amor, fue apabullante de una manera que nunca imaginé. Él era todo lo que siempre había soñado, un chico guapo, inteligente y atento. Me trataba con suma delicadeza y nos fuimos conociendo poco a poco. Las conversaciones que teníamos, desde lo más tonto como por ejemplo si Aladino podía pedir 3 deseos, porque no pedirle al genio que le concediera todos los deseos que él quisiera, hasta temas relevantes como la política en ese entonces, de los cuales teníamos opiniones muy diferentes. Los primeros meses de novios fueron maravillosos, a diferencia de mi primer y único beso a los 14 años el cual fue desastroso y no me gustó en lo absoluto, con él fue todo lo contrario. Todavía recuerdo nuestro primer beso en el solitario pasillo de la escuela, sentí como sus labios se encontraron con los míos, con todo el cuidado y delicadeza de alguien que sabía mi pobre experiencia en cuanto a las relaciones se refiere, me llevó a otro mundo hasta ese entonces desconocido para mí pero a la vez maravilloso. A medida que fueron transcurriendo los meses, la pasión y el deseo se hicieron más fuertes. La necesidad de ambos de estar juntos, en contacto a cada hora era inevitable. Era como si fuera imposible estar separados, por lo que transcurridos 7 meses pasó lo inevitable, en contra de todos mis principios, la voz de mi mamá, el miedo a cometer un error que me costara mi prominente futuro, caí en los brazos de él y accedí a ser suya. Antes de eso, habíamos tenido momentos muy apasionados, pero mis convicciones eran más fuertes que mis ganas de entregarle todo. Él muy pacientemente me entendía y sabía muy bien que yo no era cualquier chica, mucho menos igual a las que se cruzaron por su vida. Sin embargo esa noche caminando por el parque, nos sentamos a hablar cerrados en nuestro mundo. La atracción fue tal que una cosa llevó a la otra y en medio de la oscuridad del parque fui suya por primera vez. Sí, dirán que como es posible que mi primera vez fuera en un parque, sin embargo a pesar de que no fue lo más romántico ni idílico, para mí se sintió así. Bajo la luz de la luna y las estrellas, solo éramos él y yo, con todo el amor que nos sentíamos el uno al otro y siendo mi primera vez, es un recuerdo que siempre llevaré conmigo. Un momento que ambos vivimos intensamente y que con los años él me juró nunca olvidaría.
Como todo no es color rosa, luego de eso, todo cambió. Él se volvió super posesivo y controlador, como si me quisiera para él solamente. Me alejé de mis amigos y amigas, él me llamaba todo el tiempo y vivía para acompañarme y estar conmigo. Por otro lado en mi casa, mis padres notaron lo extraño de todo y mi mamá con su sexto sentido me alertaba de que no era sana la relación en la cual estaba inmersa. Transcurrido un año y medio de relación, era mi momento de graduarme y entrar en economía, pasé los exámenes con excelentes resultados y para ese entonces yo estaba despertando del eclipsamiento en el que estaba, no me dejaba dominar por él y sabía que necesitaba ayuda. Recuerdo claramente esa tarde, luego de regresar de inscribirme en la universidad, me encuentro en su casa tratando de explicarle una vez más que era un paso muy importante en mi vida, pues se trataba del inicio de mis estudios académicos y él furioso porque no me había acompañado a la universidad, agarró el folder con todos los papeles de mi inscripción y los rompió en dos. Yo entré en shock y no lo podía creer, anteriormente él había tenido episodios de ira con actos un tanto violentos pero nunca al extremo de tocarme o de hacerme daño en alguna forma. Era como si una rabia lo consumiera por dentro, yo no lo entendía. Pero desperté, ése día, en el que vi todo el esfuerzo de mis estudios rotos en dos, supe que tenía que terminar mi historia con él.
Yo siempre fui orgullosa y determinada y estar metida en una relación así, me hizo mucho daño. Nosotros nos queríamos, yo lo amaba con todo mi corazón. Pero mi mente y juicio me decían que no debía seguir en una relación dañina. Decidí cortar todo trato con él, hablé con mi mamá y le dije con determinación que no quería verlo más y que hasta allí llegaba mi relación con él. En ese momento, sentía, ira, coraje, miedo, de pasar de una relación mágica a un cuento de horror. Yo no tenía duda que para él lo era todo, pero hay formas de amar y esa no era buena en lo absoluto.
Comencé mi carrera en economía, me convertí en una de las mejores estudiantes y comencé a ser reconocida en mi grupo. Él todavía seguía llamándome y pidiendo perdón, al pasar 4 meses llegó a mi casa a conversar con mis padres y pedirles disculpas por lo que había hecho. Que estaba en terapia y el amor que sentía por mí era inmenso, que me permitieran estar con él. Decidí darle una oportunidad más, sin embargo no funcionó. Su ira al ver como yo seguía creciendo y ampliando mi círculo de amigos no podía soportarlo. Luego del episodio en su casa, me juré a mi misma que no iba a permitir más que me pisoteara y humillara de esa forma, por lo que siempre que venía con sus episodios de ira al molestarse por querer salir con mis amigos, aún invitándolo a estar conmigo claro está, no se lo permitía. Hasta que un día le dije claramente que no quería seguir con él, exactamente a los dos años de relación, mi corazón ya estaba deshecho y mi amor por él aunque seguía inmenso, mi cordura y pensamientos eran más claros. El tiempo es sabio y todo lo cura, decidí darme oportunidad a conocer a otras personas, salir, bailar, formar amigos. Él decidió dejarme en paz, aunque en mi interior sabía que estaba pendiente de mí y de lo que hacía. Una noche, con meses sin saber de él, el mismo día en el cual hace dos años nos habíamos entregado el uno al otro por primera vez, recibo una llamada con un tono de voz que claramente indicaba que estaba tomado, me dice al teléfono unas palabras que todavía las tengo grabadas en mi mente, “un día como hoy, hace dos años juré que siempre lucharía por ti”. Solamente dijo eso y cerró.
Esta es una historia de amor con un final no feliz. Transcurridos ya 16 años, cada quien siguió con sus vidas, sus parejas sus hijos. Sin embargo no sé por qué tengo un sentimiento en lo profundo del corazón, que nos seguiremos encontrando a pesar, del tiempo, el lugar y las circunstancias.

Fecha 03/10/2018 Vistas 4298 Acepta opiniones Esta confesión acepta opiniones.

Anónimo

Me encanta como escribes , no dejes de hacerlo . Vaya triste historia por la que pasaste

Comentario 198208 | 16:56 05/10/2018

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Anónimo

Llegué al tercer párrafo antes de quedarme dormido. ¿Podrías agregar una versión resumida? De lo que alcancé a leer, tengo estas observaciones: terrible que las niñas y jovencitas sigan siendo educadas por los padres y la TV entorno a una ilusión como el cuento de hadas. Parecerían caricaturas y cuentos inocuos pero claramente en varios casos como el tuyo, inconscientemente crea paradigmas acerca de "cómo debe ser la vida". Es precisamente cuando caes de esa nube que el golpe es más duro. 2. Ser perfeccionista sólo te garantiza ser más miserable, simplemente porque este mundo, las personas, y nosotros mismos somos imperfectos... Pensar que puede perfeccionar las cosas, situaciones y personas sólo lleva a la frustración. Decirse perfeccionista es tener la ilusión de que ubo puede controlar situaciones muchas de ellas fuera de nuestro alcance.

Comentario 198216 | 19:11 05/10/2018

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Anónimo

Existen personas que nos marcan para siempre y dejen una huella muy grande en nuestros corazones. En tu historia aunque los dos se amaban (o sigan amandose) alejarte de el fue lo mejor para ti y para tu paz mental. La gente posesiva, celosa e insegura como el nunca cambian y por mas amor que exista, relaciones asi no funcionan. Si te hubieras quedado junto a el hoy en dia fueras una mujer muy infeliz, maltratada fisica y sicologicamente. Las cosas pasan por algo y mejor dale gracias a Dios por alejarte de el a tiempo. Besos!

Comentario 198241 | 22:30 05/10/2018

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Anónimo

Que fome tu historia cursi.
Seguro quieres volver con él.

Comentario 198285 | 20:53 06/10/2018

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